Vim es un editor de ficheros de textos muy versátil, que dispone de una gran flexibilidad a la hora de escribir cualquier fichero de texto plano, pero sus incondicionales aseguran que es un número uno a la hora de programar.
Para mi, y para el uso que le doy a este tipo de editores (muy light) el mejor es nano, sin embargo, la gente que lo utiliza habitualmente para programar, no lo cambian por nada.

Sus detractores engloban las desventajas de vim en dos, muy comunes:
- Poco «amistoso»: Es cierto. En cuanto a primeras impresiones, Vim tiene las de perder. Es realmente dificil aprender a utilizarlo, pero cuando se usa para programar, acaba enganchando.
- Atajos dificiles: Vim es muy potente, pero carece de menús o botones. Todo se hace a través de comandos y atajos que son secuencias de letras y signos. Esto resulta muy frustrante para muchos usuarios que olvidan o no recuerdan con facilidad, (como es mi caso
)
Las ventajas, sin embargo, son múltiples. VIM ocupa muy poco y existe en todos los sabores que Linux puede ofrecernos.
Bueno, hago un copia-pega del mejor manual de este programa que he visto hasta la fecha
VIM: Introducción
Arrancar el vim es muy sencillo. Sólo hay que escribir en una terminal vim, seguido del nombre del fichero a editar. Nos aparecerá una ventana en negro, donde nos aparecerá el contenido del fichero (o en negro si está vacío). En la parte inferior, nos aparecerán los mensajes o comandos que escribamos para manejar el editor, así como la línea en la que estamos, porcentaje del fichero, etc.
Lo primero que hay que aprender de Vim (muy importante) es que tiene varios modos de uso:

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